El Niño ya está declarado: el agua se decide en octubre, no en diciembre
Por Equipo BombeoActualizado 13 Oct 20269 min de lectura
Octubre está lloviendo. Esa es exactamente la razón para preocuparse.
El IDEAM confirmó que Colombia ya reúne las condiciones del fenómeno del Niño, y el Centro de Predicción Climática de la NOAA le asigna 100 % de probabilidad de que esas condiciones se mantengan durante el trimestre octubre–diciembre de 2026. Pero la lluvia de estos días no contradice el pronóstico: lo confirma. La segunda temporada de lluvias del año sigue su curso y encubre lo que viene detrás.
El calendario real está en el informe de predicción climática que el IDEAM publicó el 18 de septiembre. Y dice algo muy concreto: el apretón no es ahora. Es diciembre y enero.
Lo que el pronóstico dice mes a mes
Las cifras del IDEAM se expresan en dos formas —cambio porcentual frente al promedio 1991-2020 y anomalía en milímetros— y conviene leer las dos, porque un 60 % menos en La Guajira y un 60 % menos en Chocó no son la misma cantidad de agua.
Octubre de 2026. La región Caribe baja entre 10 % y 40 %, con puntos cercanos al 50 %. En milímetros, entre 25 y 100 menos. Los mayores déficits se concentran en el norte de Magdalena y en Cesar. La región Andina cae en el mismo rango, con anomalías de 25 a 75 milímetros.
Noviembre de 2026. El panorama se vuelve mixto. El norte del Caribe sigue deficitario —Cesar, Magdalena, Sucre, norte de Bolívar— y La Guajira marca entre 30 % y 60 % menos. El sur del Caribe, en cambio, recibe algo más de lluvia de lo normal.
Diciembre de 2026. Aquí cambia todo. El Caribe entero cae entre 70 % y 80 %. La región Andina, entre 60 % y 80 %, con anomalías de 50 a 150 milímetros y los golpes más duros en Norte de Santander, el límite entre Tolima y Huila, Cauca y Nariño. La Orinoquía pierde entre 40 % y 80 %.
Enero de 2027. El peor mes del ciclo para buena parte del país. Caribe entre 70 % y 80 % menos. Andina entre 50 % y 80 %, con las condiciones más críticas en Norte de Santander, Caldas, Risaralda, Quindío, Huila, Tolima, Cauca y Nariño. La Orinoquía, entre 70 % y 80 %.
Febrero y marzo traen alivio según el modelo, con lluvias por encima de lo normal en varias regiones. Pero el propio IDEAM advierte que esa señal es preliminar y tiene más incertidumbre por el horizonte de predicción.
Y hay un dato que no aparece en los titulares y pesa tanto como la lluvia que falta: la temperatura media del aire se mantendrá por encima de lo normal durante todo el periodo, con las anomalías más altas entre diciembre y febrero. Más calor significa más evaporación en los reservorios y más consumo de agua por animal y por hectárea, justo cuando menos entra.
Por qué noventa días de sequía se sienten como seis meses
El pozo no baja el día que deja de llover. Baja semanas después, cuando el acuífero deja de recargarse y el nivel dinámico cae por debajo de la succión de una bomba que estaba bien dimensionada para la temporada normal.
Ese retraso es la trampa. Entre el último aguacero de noviembre y el momento en que el equipo empieza a aspirar aire pueden pasar cuatro o seis semanas. Para entonces ya es diciembre, el instalador está copado, y el equipo que se necesita tiene un plazo de entrega que nadie quiso cotizar en octubre.
La dependencia estructural lo agrava. Según el Estudio Nacional del Agua del IDEAM, el riego cubre apenas el 10 % del requerimiento hídrico de la agricultura colombiana; el otro 90 % lo pone la lluvia. La FAO estimaba 7,6 millones de hectáreas con potencial de riego en el país, con poco más de un millón efectivamente bajo riego. En un año normal eso funciona. En un año con El Niño muy fuerte, es una apuesta.
Lo que dejó el último fenómeno del Niño, en números
El episodio de 2015-2016 dejó registro oficial, y sirve de referencia porque el IDEAM estima que el actual podría ser más intenso: la NOAA le da 75 % de probabilidad de superar a cualquier evento registrado desde 1950.
Durante aquel fenómeno del Niño, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres contabilizó 719 municipios afectados en 28 departamentos y 367 declaratorias de calamidad pública. 237 municipios tuvieron problemas para garantizar el servicio de agua. Boyacá, Magdalena, Santander y La Guajira fueron los más golpeados.
El Departamento Nacional de Planeación calculó pérdidas cercanas a 3,1 billones de pesos en sectores productivos, equivalentes al 0,6 % del PIB, más 1,6 billones que el Estado destinó a atender emergencias. Fasecolda documentó caídas de producción que en algunos cultivos fueron brutales: sorgo 36,7 %, cebada 41,3 %, trigo 42,9 %.
En ganadería, Fedegán reportó para ese periodo cerca de 8.900 animales muertos y pérdidas por más de 122.000 millones de pesos, de los cuales el 86 % correspondió a caída en producción de leche.
Tres formas de dejar de depender del cielo
No todas sirven para lo mismo ni cuestan igual. La decisión depende de dónde está el agua y de cuánto cuesta moverla.
Soluciones para asegurar el agua en temporada seca.
Cuando el agua está abajo y el nivel va a seguir bajando
Una bomba sumergible trabaja dentro del pozo, empujando desde el fondo en lugar de succionar desde la superficie. Es la diferencia entre un equipo que sigue entregando caudal cuando el nivel dinámico cae y uno que pierde cebado y se queda girando en seco. El dimensionamiento no se hace por caballaje: se hace cruzando el caudal que se necesita en GPM con la altura dinámica total en MCA, contando el abatimiento esperado en temporada seca. Un equipo elegido para el nivel de abril no es el mismo que aguanta enero.
Estas tres cubren la mayor parte de los casos reales. Lo que las separa no es el precio: es la profundidad a la que cada una sigue entregando caudal.
Si el caudal y la altura del pozo todavía no están medidos, el selector de curvas cruza esos dos datos contra el catálogo y devuelve los equipos que pasan por ese punto de trabajo.
Cuando el problema no es el agua sino la factura
En temporada seca el equipo deja de trabajar por horas y pasa a trabajar por jornadas. El consumo eléctrico no sube un poco: se multiplica, y llega justo cuando el ingreso del predio está bajo. Un sistema de bombeo solar mueve el agua con la energía del mismo sol que está secando el potrero, sin red y sin planta. En predios sin conexión eléctrica deja de ser una alternativa y pasa a ser la única opción viable.
Bombeo solar: mover el agua sin red eléctrica ni planta.
Y para quien ya tiene la bomba instalada y funcionando, existe un camino intermedio que mucha gente desconoce: un variador solar toma la energía de un arreglo de paneles y mueve el equipo que ya está en el pozo. No hay que cambiar la bomba ni rehacer la instalación hidráulica.
Cuando el agua llega pero no alcanza en el momento que se necesita
Almacenar es la mitad de la solución; la otra mitad es entregar esa agua con presión constante. Un equipo de presión permite aprovechar las lluvias que todavía caen en octubre y noviembre, guardarlas, y distribuirlas en diciembre con caudal estable en todos los puntos.
Se puede armar por partes, sobre la bomba que ya está instalada, o resolver con un equipo integrado:
En diciembre, cuando el pozo ya esté bajo, tres cosas van a estar en contra al mismo tiempo: los instaladores estarán ocupados, los equipos de mayor rotación tendrán plazo de entrega, y la decisión se tomará con el agua ya escaseando. Comprar en esas condiciones significa pagar lo que haya disponible, no lo que corresponde.
Octubre y noviembre son el margen. Todavía llueve, hay tiempo para medir el nivel real del pozo, calcular el abatimiento y dimensionar bien. Y lo más importante: hay tiempo para que el equipo llegue, se instale y se pruebe antes de que haga falta.
El pronóstico ya está publicado y es público. La única variable que queda por decidir es en qué mes se actúa.
¿Qué equipo corresponde a cada pozo?
El dimensionamiento se hace con dos datos: el caudal que se necesita en GPM y la altura dinámica total en MCA, contando el abatimiento de temporada seca. Con esos dos números se puede comparar curvas y elegir sin adivinar.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo pega más fuerte el fenómeno del Niño en Colombia?
Diciembre de 2026 y enero de 2027. Según el informe de predicción climática que el IDEAM publicó el 18 de septiembre, en esos dos meses la región Caribe cae entre 70 % y 80 % frente al promedio 1991-2020, y la región Andina entre 50 % y 80 %. Octubre y noviembre todavía tienen lluvia: el déficit fuerte llega después.
¿Qué regiones de Colombia van a sufrir más la sequía?
En el Caribe, Cesar, Magdalena, Sucre, el norte de Bolívar y La Guajira, que en noviembre ya marca entre 30 % y 60 % menos. En la región Andina, Norte de Santander, Caldas, Risaralda, Quindío, Huila, Tolima, Cauca y Nariño. La Orinoquía pierde entre 70 % y 80 % en enero.
¿Por qué hay que resolver el pozo en octubre si todavía llueve?
Porque el pozo no baja el día que deja de llover. Entre el último aguacero de noviembre y el momento en que la bomba empieza a aspirar aire pueden pasar cuatro o seis semanas. Para entonces ya es diciembre: los instaladores están copados y los equipos de mayor rotación tienen plazo de entrega.
¿Qué datos hacen falta para elegir bien la bomba?
Dos: el caudal que se necesita en GPM y la altura dinámica total en MCA, contando el abatimiento esperado en temporada seca. No se elige por caballaje. Un equipo dimensionado para el nivel de abril no es el mismo que aguanta en enero.
Fuentes consultadas
IDEAM — Guerrero, O.J. & Ruiz, J.F. (18 de septiembre de 2026). Informe de Predicción Climática a corto, mediano y largo plazo en Colombia. Subdirección de Meteorología.
IDEAM — Sala de prensa: las condiciones tipo El Niño continúan fortaleciéndose.
NOAA — Climate Prediction Center, ENSO Diagnostic Discussion.
Organización Meteorológica Mundial — ensamble multimodelo, citado en el informe del IDEAM.
UNGRD — balance del fenómeno de El Niño 2015-2016.
Departamento Nacional de Planeación — estimación de pérdidas 2015-2016.